El Equilibrio Energético

 

El equilibrio energético es el balance que tiene que darse entre la energía, esto es, las calorías que se ingieren a través de la alimentación y aquellas que se gastan a través de la actividad física cotidiana, el ejercicio y el mantenimiento de las funciones vitales.


El Equilibrio Energético

 

Si se ingiere menos energía de la que se gasta por un periodo de tiempo determinado, entonces se pierde peso; si, por el contrario, se ingiere más energía de la que se gasta, se sube de peso ya que el cuerpo la almacena en forma de grasa. El sobrepeso y la obesidad, así como el bajo peso, se desarrollan de manera gradual y son el resultado de haber roto el equilibrio energético persistentemente.

Los factores que mayormente inciden en el equilibrio energético son los conductuales y los ambientales, y en mucho menor medida los fisiológicos. Por ello, lo más importante son nuestros hábitos alimentarios y de ejercicio, esto es, cuánto, cómo y dónde nos alimentamos y cuánto nos movemos. Igual de importante es que se reconozca los factores ambientales que inciden en dichos hábitos, pues la mayoría de los mexicanos ha adoptado estilos de vida en los que se registran algunas constantes, como son el sedentarismo y la recurrencia a consumir alimentos en la calle.

Alcanzar el equilibrio energético implica necesariamente adoptar estilos de vida saludables, esto es un cambio de hábitos en lo individual y familiar, teniendo presente que muchas de las condiciones del ambiente no se van a modificar en el corto plazo. Todavía más, estas condiciones, no siempre favorables, deben llevar a reconsiderar a los hábitos alimentarios y al ejercicio en la escala de prioridades, como el mejor y más accesible camino para alcanzar un estado de bienestar integral.

Los hábitos alimentarios y el ejercicio son los factores que más influyen en la salud de la mayoría de las personas y afortunadamente son los más susceptibles de ser modificados.