El Sector Privado se suma al Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria
• Innovación y desarrollo, información nutricional, publicidad responsable y promoción de estilos de vida saludables, la contribución de la industria alimentaria.
• La industria alimentaria mexicana juega un rol fundamental en la consecución del Acuerdo Nacional, basado en el principio de responsabilidad compartida.
Ciudad de México, 25 de enero de 2010.- El presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, encabezó la firma del Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria: Estrategia contra el Sobrepeso y la Obesidad, sentando las bases para una política de Estado dirigida a atender el serio problema de salud pública que representan para México los crecientes índices de sobrepeso, obesidad y enfermedades crónicas asociadas, como son la diabetes y la hipertensión.
La industria alimentaria mexicana, representada por los organismos empresariales que la agrupan –Consejo Coordinador Empresarial, Consejo Nacional Agropecuario, Confederación de Cámaras Industriales, Cámara Nacional de la Industria de la Transformación y el Consejo Mexicano de la Industria de Productos de Consumo— firmó dicho Acuerdo, e hizo público el compromiso de acompañar al Gobierno Federal y al resto de los actores sociales y económicos convocados, en el diseño, ejecución y evaluación de políticas y programas conjuntos que contribuyan a la solución integral de este fenómeno.
Cabe destacar que, derivado de la firma de este Acuerdo, todos los actores involucrados continuarán trabajando en planes de acción conjuntos en el marco de los trabajos del Foro Nacional para la Prevención del Sobrepeso y la Obesidad.
Armando Paredes Arroyo Loza, Presidente del Consejo Coordinador Empresarial, expresó que este Acuerdo representa un avance importante hacia la solución de un asunto complejo, de largo plazo y cuyas alternativas de solución requieren del concurso de todos los actores involucrados, incluidas las personas y las familias mexicanas.
En relación al trabajo de la industria alimentaria, habló de las cuatro líneas de acción a ejecutarse durante los próximos 5 años, las cuales, coadyuvarán a la consecución de los 10 objetivos rectores de este Acuerdo:
- Continuar con el proceso de innovación y desarrollo de nuevos productos, y explorar las posibilidades de reformulación de líneas de producto existentes, para ofrecer más y mejores opciones a los consumidores;
- Proveer a los consumidores de mayor y más clara información sobre la composición nutrimental de los alimentos y bebidas no alcohólicas a su disposición;
- Adoptar, como ya lo ha venido haciendo con el Código de Autorregulación de Publicidad de Alimentos y Bebidas dirigida a Niños (PABI), medidas voluntarias en la mercadotecnia y publicidad de alimentos y bebidas no alcohólicas, especialmente la dirigida a niños; y
- Seguir promoviendo la actividad física, el deporte y estilos de vida saludables entre la población mexicana, incluyendo el lugar de trabajo, entre otras acciones.
Por su parte, Jaime Zabludovsky, Presidente Ejecutivo de ConMéxico, explicó que se han logrado importantes avances y, en respuesta a las demandas de un consumidor cada vez más exigente y atento al cuidado de la salud, al día de hoy, ofrece en el mercado más de 1,400 productos nuevos o reformulados, en menos de 3 años, respecto de sus contenidos de grasas, azúcares, sodio.
También, se ha refrendado el compromiso con una publicidad infantil responsable en el marco del PABI y, junto con otros actores relevantes, se promueven estilos de vida saludables, como es el caso de la exitosa campaña masiva, Elige estar bien contigo, todo ello en beneficio de millones de consumidores mexicanos.
Por ello, remarcó el Presidente Ejecutivo de ConMéxico, “la industria se ha sumado con entusiasmo a esta iniciativa, liderada por la Secretaría de Salud, porque se basa en el principio de responsabilidad compartida”. Así, es importante que los gobiernos, la industria alimentaria y otros actores relevantes provean a las personas de información veraz, científicamente sustentada y de las herramientas útiles que le permitan emprender acciones en favor de su salud, mientras que las personas deberán adoptar un estilo de vida saludable.
Sobrepeso y Obesidad
En su diagnóstico, el Acuerdo explica los crecientes índices de sobrepeso y obesidad por el rompimiento del equilibrio energético, al ingerir, a través de los alimentos, más energía de la que se gasta en la actividad física, derivado de la conformación de estilos de vida poco saludables, caracterizados por la adopción de hábitos alimentarios incorrectos y el sedentarismo.
Reconociendo las dos variables de la ecuación, el Acuerdo establece 10 objetivos rectores, encaminados a modificar tales estilos de vida, alentando la práctica de actividad física y la alimentación correcta:
1. Fomentar la actividad física en la población en los entornos escolar, laboral, comunitario y recreativo con la colaboración de los sectores público, privado y social.
2. Aumentar la disponibilidad, accesibilidad y el consumo de agua simple potable.
3. Disminuir el consumo de azúcar y grasas en bebidas.
4. Incrementar el consumo diario de frutas y verduras, leguminosas, cereales de granos enteros y fibra en la dieta, aumentando su disponibilidad, accesibilidad y promoviendo su consumo.
5. Mejorar la capacidad de toma de decisiones informadas de la población sobre una dieta correcta a través de un etiquetado útil, de fácil comprensión y del fomento del alfabetismo en nutrición y salud.
6. Promover y proteger la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad, y favorecer una alimentación complementaria adecuada a partir de los 6 meses de edad.
7. Disminuir el consumo de azúcares añadidos en los alimentos, entre otros aumentando la disponibilidad y accesibilidad de alimentos reducidos o sin azúcares añadidos.
8. Disminuir el consumo diario de grasas saturadas en la dieta y reducir al mínimo las grasas trans de origen industrial.
9. Orientar a la población sobre el control de tamaños de porción recomendables en la preparación casera de alimentos, poniendo accesibles y a su disposición alimentos procesados que se lo permitan, e incluyendo en restaurantes y expendios de alimentos, tamaños de porciones reducidas.
10. Disminuir el consumo diario de sodio, reduciendo la cantidad de sodio adicionado y aumentando la disponibilidad y accesibilidad de productos de bajo contenido o sin sodio.
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Sugiero que a parte de esas medidas que se estan tomando tambien le den el lugar que merecen a los nutriologos en instituciones de salud publicas puesto que son la base fundamental para contrarrestar el problema puesto que somos los que tenemos los conocimientos exactos con respecto a la alimentacion y nutricion adecuada. Y para ello pues creo que es necesario que abran plazas para nutriologos en el sector salud.